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Los
primeros vestigios de asentamientos en Buñol se remontan
hasta unos 50.000 años antes de
nuestra época. Se han encontrado yacimientos prehistóricos
en el barranco
de Carcalín en la Cueva
Turche y en la Covalta de Ventamina.
Los romanos llegaron tras los íberos y tanto unos
como otros dejaron importantes vestigios. De los primeros
se ha hallado cerámica en el barranco de Monedi y
restos de muros en el Collado Umán y en la partida
de Turche. De los segundos han aparecido restos en el Partior,
en las Cabrillas y en la Huerta Abajo.
Muy probablemente el nombre del pueblo
venga de Bullon o Billon, que significaba
fuente en íbero. Aunque los
romanos, desde el 132 antes de Cristo al 711, a su primer
asentamiento estable del que se originará el actual
pueblo, lo llamaron Bullion, que significa hervidero de
aguas. De la época de dominación árabe
nos han llegado sus cementerios, restos del acueducto de
la partida de Turche y de muros y pozos en la partida del
Oliveral. Todo ello además del famoso castillo
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Buñol
y toda su comarca se incorporó al Reino de Valencia
a mediados del siglo XIII, durante la conquista de Valencia
por Jaime I.
La familia Mercader, una de las más representativas
de Valencia, se vinculó a La Hoya de Buñol
desde 1245 hasta 1836, en que el señorío pasó
definitivamente a la
Corona.
Con Felipe III, Buñol
y su comarca se convierte en Condado, siendo su primer conde
Don Gaspar Mercader i Carroz, el 3 de mayo de 1604. La expulsión
morisca (1609) creó una situación de verdadero
despoblamiento, por lo que el condado de Buñol tuvo
que ser repoblado
en 1611 con 81 nuevos pobladores procedentes de Mallorca.
La primera parte del siglo XIX se caracterizará
por la invasión francesa y después por las
guerras carlistas ya que en ambas estuvo Buñol directamente
implicado por su importancia estratégica con el puerto
de las Cabrillas, como acceso natural hacia Valencia y con
el castillo, utilizado como fortaleza y cuartel, afectando
muy negativamente a su conservación.
Al final del siglo
XIX se producirá una gran expansión económica
derivada de la mejora de las vías de comunicación,
como de la vía férrea (1887). Se desarrollará
la industria, tanto papelera (desde 1700), como textil hasta
que aparecerán las cementeras, ya a principios del
siglo XX (1917). Este vagaje hace que Buñol sea uno
de los municipios con más tradición industrial
de la provincia de Valencia y núcleo de unos de los
movimientos obreros más clásicos y potentes.
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